DE LA ESTÉTICA A LA EXPERIENCIA. EL REEMPLAZO DE LA MIRADA.

 

Catálogo de la exposición Diálogos. Museo Provincial de Lugo. Octubre-Noviembre 2012

ISBN: 978-84-8192-448-0

 

 

Tras la caída de las torres gemelas la estética quedó convertida en experiencia definitivamente. A partir de ese momento los sentimientos asociados a esas imágenes superaron irreversiblemente las propias imágenes;  era lo que se escondía entre los vidrios de esas frágiles construcciones más espeluznante que la propia visión de destrucción que se nos mostraba, nuestra conciencia ignoraba la imagen ante la catarsis de lo que sucedía en el interior.

 

La trayectoria del Arte ha ido modificando su propio concepto hasta nuestros días legitimando todas aquellas prácticas que requieren del espectador, no sólo su mirada, sino su predisposición a comulgar con la propuesta del artista. Así ocurre con el arte relacional, corriente que engloba esas prácticas cuyo cometido implica una dinámica con el espectador. Esto supone una toma de consideración de las formas de producción basadas en las experiencias, éticas como políticas y una vuelta a la idea platónica de Arte como herramienta de construcción del carácter.

 

Las nuevas formas de creación cada vez tienen más en cuenta la participación del público. Ya no es tanto la mirada lo que concluye la obra de arte sino la activación por parte del individuo y su correspondiente posicionamiento en la misma.

Medios como el live-art, instalación, performance entre otros buscan en primer lugar la disposición de su audiencia. Para ello se parte de las propias vivencias de los artistas, analizadas e investigadas, articulándolas de manera precisa con el objetivo de ofrecer una situación que conlleve la reflexión en su propio proceso de recepción.

 

Esta concepción del arte surge como reacción ante la avalancha de imágenes con las que somos bombardeados desde el despertar diario; la mirada no descansa y acaba siendo anestesiada ante su impacto cotidiano. Es así como cada vez son más los proyectos que requieren la participación activa del público, dicha participación queda impregnada por una asimilación de la conducta que el artista procura asignar al espectador (emancipado) en un determinado tiempo y contexto, como es el artístico, en donde toda actitud es admitida.

 

Son las situaciones propuestas las que permeabilizan la conciencia de los participantes del arte que toman roles diferentes a los que podrían interpretar en el entorno social. Estos visitantes quedan impregnados de un aura que ya no pertenece al objeto sino a su intervención en la misma obra, sinergia que cierra el triángulo artista-pieza-espectador.

 

Un camino nuevo que se plantea ante esta perspectiva de aprehender el Arte es la revisión y reactivación de las imágenes popularizadas, sean artísticas o no, mediante estrategias como la que ofrece Diálogos